Viajes

Renos de Svalbard

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Aunque a veces creemos que lo conocemos todo, existen parajes en el mundo que nos pueden descubrir seres realmente extraordinarios que viven situaciones de supervivencia extrema, adaptados a las más duras condiciones del planeta. En nuestra exploración por Islas Svalbard, hoy hemos convivido con un animal casi desconocido para muchos, los renos enanos del Ártico Noruego.


Si antes, ya nos habían sorprendido el hoatzin del Amazonas Peruano, los Golden Monkeys de Ruanda, las tortugas gigantes de Isla Mauricio, los Coconuts Crabs de Islas Salomón, los extraordinarios pingüinos de la Antártida, el nado con el tiburón ballena en México o la inmensa ballena jorobada en Tonga o aquellos extraños Gerenuk en Kenia, hoy el descubrimiento es una especie protegida de renos enanos de Islas Svalbard que no se encuentra en ningún otro lugar del planeta.

Un amanecer en el Ártico Noruego

78º 23'N 16º 50'E Bjonahamna

Aunque deberíamos habernos despertado para echar una mano a la tripulación, abrimos los ojos con el sonido del izado del ancla para comenzar la navegación. Paula está más espabilada e incluso preparada y lista para ayudar a las tareas de limpieza de la proa. "Otros" perecean un poco más. Partimos hacia Billefjorden, otra área de la inmensa bahía que constituye Isfjorden y todos sus fiordos

!!Miraaaaa estooo!!!! Estamos rodeados de multitud de piezas esculturales de pedazos de hielo desprendidos que a mitad de la noche se han "escapado" del algún tempano del glaciar cercano. Jytte ha dormido en el exterior del velero. !!Debe ser precioso!! aunque sólo viable para algunos privilegiados adaptados al medio ya que se han alcanzado temperaturas de -5ºC


Ya no recordábamos el color y los diferentes tonos de estos trocitos de ecosistema con las diferentes luces del día de los que habíamos disfrutado en la Antártida. Es un privilegio que toda persona debería disfrutar alguna vez en la vida y que Paula está viviendo por primera vez.


 

Tenemos alrededor de 4 horas de navegación, bordeando glaciares kilométricos que desembocan en fiordos de incalculable belleza, así que vamos a desayunar algo caliente para adaptar "los huesitos" como decía la "abuela chavetas" que siempre viaja con nosotros (ACTUALIZACIÓN DEL DIARIO: Y aunque no lo sabíamos en ese momento, también lo hacía Tom, que ya formaba parte de esa estrella intensa que luce en el cielo desde hacía 4 días)

Un extraño paraje, el hábitat de los renos de Islas Svalbard

78º 25'N 17º 19'E Skansbukta

Seguimos navegando en un "plato". Para aquellos temerosos de las condiciones que puede deparar cualquier embarcación en estas aguas, !!no se mueve en absoluto!! y aunque las comodidades de este tipo de aventuras son limitadas (temas de aseo, espacio, etc… ) es un pequeño precio que hay que pagar para poder explorar parajes que en otro tiempo solo fueran accesibles a los grandes exploradores Admusen, Scott o Sckateltton. Los viajeros que vienen a estos lugares, especialmente los habituales de una empresa como Tierras Polares ya son conscientes de ello.

Mientras unos observamos, Fernando refleja cada movimiento e incidencia en el diario de bitácora, que si bien parece ser que no es obligatorio en este tipo de travesías, es el propio "blog" del velero y estamos seguros que es un pedacito de autorealización, importante para ellos. Fernando y David son todo un descubrimiento para nosotros, y de ellos os hablaremos estos días


Poco antes del mediodía, una preciosa cala protegida se muestra ante nosotros. Quizás no es esa soñada por los amantes del sol y la playa, pero en esta imensidad de tierras heladas, de supervivencia extrema, muestra una belleza mágica con este sol que no nos abandona desde que aterrizamos en Longyearbyen hace ya dos días


 

Estamos en tierras de antiguos balleneros, aunque la mayor riqueza de Svalbard siempre ha residido más en su minería y el carbón, además del turismo reciente, obviamente. Aún así, fueron muchos los noruegos y habitantes de otros países que faenaron en estas costas. Hoy por hoy se rige por un tratado, y aunque está gobernada por Noruega, las Islas Svalbard es un archipiélago que acoge un modelo sin fronteras rojas y con una política de protección y sostenibilidad absoluto hasta el punto de investigar la muerte de cualquier oso por una persona aunque fuese en defensa propia.


Nos cuenta Jytte, nuestra excelente guía, que hay una legislación que prohibe movilizar cualquier resto, ya sea natural o artificial, anterior a una determinada fecha de los años 40. Esto hace que hoy podamos observar todavia vestigios de verdaderas reliquias seguro que tentadas en algun momento por los más grandes museos del mundo.


 

La flora, y paisaje ártico en general, quizás sea más monótono de lo que podríamos haber imaginado inicialmente. Sin embargo aquí, en Skansbukta, el buen verano que está haciendo ha creado una especie de musgo esponjoso sobre el que resulta agradable pisar y se pueden observar curiosas flores de tamaño minúsculo que crecen orientadas al sur y de forma casi microscópica.


 

A lo lejos algo nos inquieta. Un hueco en la montaña llama nuestra atención, e incluso nuestros miedos. ¿Un agujero en la montaña cerrado por alguna causa desconocida?


Lo que creíamos que era más un asentamiento ballenero, resulta que también tuvo su finalidad minera. Deben existir decenas de kilómetros atravesando las montañas de este territorio, y que actualmente permanecen completamente abandonados, aunque el origen de esta soledad quizás podamos explicarlo mejor mañana en una parada que tenemos prevista (si las condiciones climatológicas lo permiten)


Estos lugares, hoy aislados del mundo, abandonados a su suerte, seguramente sirvieron de inspiración para muchas películas de grandes maestros del cine más esotérico y da rienda suelta a nuestra imaginación. Dicen que los glaciares congelados desde hace miles de años guardan en sus extrañas bacterias extraordinariamente desconocidas para el ser humano. ¿Quién sabe que pudieron ver nuestros antepasados en estos lugares y que jamás ha salido a la luz?


 

Cercano a la costa, en el otro lado de la playa, se encuentra una pequeña caseta de madera, cerrada con candado. Es de uso exclusivo para aquellos afortunados que se decidan a pasar una noche aquí, aunque Jytte nos comenta que es una especie de agrupación privada. En fin, que nosotros dormimos bien en la embarcación, la tierra firme queda para otros.

Lo que si llama nuestra atención son los restos de huesos de animales cercanos. Son cuernos de reno, pero no parecen los que todos conocemos, los más típicos escandinavos o incluso los caribú norteamericanos. Tampoco los más aclimatados a las zonas subantárticas o Rusia, Groelandia, Alaska o Canadá, sino que se trata de una especie única de renos enanos de las Islas Svalbard, no tan sencillos de ver, salvajes y mucho más solitarios, pero que en estos paisajes de tundra y taiga podríamos descubrir hoy.


 

Aunque Jytte sigue inseparable de su rifle, parece bastante obvio que ver un oso polar en esta latitud sigue siendo misión imposible, por lo que los 6 que hemos desembarcado estamos bastante desperdigados "explorando" cada sorpresa de esta playa, cuando ya caminando para volver a trasladarnos al velero a comer, Ibón nos llama a lo lejos. Parece ser que ha visto algo en el agua…


 

Efectivamente, es una foca barbuda y ocelada, una especie típica de áreas más allá del Círculo Polar Ártico, y que nos mira con curiosidad desde las gélidas aguas… hasta que sumerge la cabeza.


Subimos a la lancha neumática y es al encender el motor cuando fruto de su curosidad empieza a rondarnos, como si estuviese jugueteando con nosotros, guardando una prudente distancia. Es un animalito de aspecto agradable. !!Paula está encantada!!

Su enorme bigote, que ahora podemos observar mucho más de cerca, es la que le da nombre. Además, según nos dice Jytte no nos debería preocupar que se acerque mucho, ya que su alimentación consiste en almejas, calamares y peces de los fondos marinos aunque nunca más de 300 metros (de ahí que deba estar buscando en esta bahía).


 

El 'clic' de las cámaras suena en ráfaga cuanto más cerca la tenemos. Un intenso olor sale del comedor-cocina, aunque es cuando nuestra amiga decide que su curiosidad ha acabado, cuando por fin logramos oír el rugir de nuestros propios estómagos. !!Es hora de una buena comida!! !!Hasta pronto bigotuda!!


 

En busca de renos de Islas Svalbard

78º 25'N 17º 19' Skansbukta

!!Hoy ha habido siesta polar!! ¿Por qué no? Hay costumbres que no se pueden dejar perder nunca, la siesta, y mas entre un grupo de españoles, es algo que no debe faltar… hasta que Jytte nos pone en orden. !!Las 17'00!! A desembarcar, ahora hacia el otro área del fiordo


 

Hay algo que nunca falta en cada salida, y es el rifle y las balas de calibre de un dedo. No hay demasiadas posibilidades de ver un oso en estas latitudes, pero es importante y casi obligatorio la salida con uno, aunque como nos pasaba ayer y esta mañana, sigue dando un cierto respeto.


El procedimiento en caso de encontrarnos un oso polar sería primero llamar su atención con una bengala, bocinas o gritando. No hay nada peor que un oso polar se vea sorprendido ya que su reacción puede ser mortal. Una vez nos viese, hay que esperar su reacción. Puede que te mire indeferente, puede mostrarse agresivo (la falta de comida puede irritarle hasta el punto de considerarte un apetecible aperitivo -aunque necesita grasa para su alimentación-) o puede iniciar camino hacia nosotros. Cualquiera de estas dos úlitmas se procedería con un tiro al aire. Si la cosa se pusiese fea el procedimiento permitiría la defensa propia. !!Sólo pensarlo resulta desagradable!!

No va a ser el caso, asi que comenzamos un trekking realmente hermoso por alguno de los parajes más auténticos del planeta, rodeados de esa especie de musgo esponjoso que parece sacado de la película "La invasión de los ultracuerpos", de flores "marcianas" o de enormes acantilados altamente erosionados.


 

Y la caminata da su fruto nada más empezar !!!!!¿Qué ven nuestros ojos a lo lejos?!!!!!!! !!Es un reno enano de Islas Svalbard!! que camina sólo, salvaje, sin adulterar, en la lejanía. Ufs, ¿podremos acercarnos a él?


Atravesando diferentes áreas de trunda, más musgo esponjoso y riachuelos que David nos ayuda a sortear con habilidad (siempre atento, un verdadero encanto de persona que vamos descrubiendo día a día) nos permite acercarnos. !!Ahora vemos dos más!!


 

Nos acercamos cada vez más hasta que estamos a su lado. Son animales temerosos que estudian nuestro movimiento, bastante diferentes a los renos que hemos visto en los documentales. Son robustos y paticortos, de grandes cuernos, ( y que como hemos podido comprobar por los restos que vimos esta mañana, pesan muchísimo) y bien adaptado al clima ártico de Svalbard, donde podemos pasar de 5ºC a -25ºC en pleno invierno. Ahora los vemos de color marrón con algo de pelaje claro, pero lo normal es verlos de color blanco en el resto de épocas más frías del año.


Resulta que los renos de Islas Svalbard, además de ser una especie única de este archipiélago, son algo más pequeño que los conocidos (68 cm de altura) y aunque otras subespecies han sido domesticadas en otras áreas del planeta, éstos se encuentran completamente protegidos y en libertad, en su estado más salvaje.


 

Aquí disfrutan de la tranquilida de la tundra, donde encuentran su alimentación en estos pastos, y aunque incluso les suele gustar la soledad (al contrario que otras especies de renos) hoy podemos ver algunos en pareja, y sin miedo a la aparición del gran depredador blanco. !!Incluso son excelentes nadadores, capaces de atravesar rios de grandes corrientes fluviales!!

!!Menudo descubrimiento!! No es fácil de relatar este tipo de encuentros, pero resulta algo realmente extraordinaria para dos personas del pueblo llano como nosotros, lejos de ser grandes exploradores o expedicionarios. Mientras, seguimos la marcha, rodeados de increíbles acantilados formados por diferentes etapas sedimentarias y de glaciación, donde hoy se forman espectaculares esculturas geológicas y cascadas


 

Vemos también lo que antiguamente era una enorme lengua de glaciar, y que el efecto del calentamiento global ha transformado completamente. !!Seguimos sin ser conscientes del gran problema que atraviesa la Tierra!! pero en lugares como este es imposible evitar darse cuenta de ello


Ahora bordeamos las montañas. Está resultando ser uno de los mejores trekkings que hemos hecho hasta el momento. La "comunidad del anillo" se queda en un grupo que iba de paseo a nuestro lado, jaja.


 

Se hace tarde y hemos avanzado mucho, ahora entre montañas, por lo que tenemos que pensar en dar media vuelta. !Una pena! porque seguiríamos caminando hasta que se hiciera ¿de noche?

!No! Esta historia no se ha acabado. Con el telón de fondo de una enorme y preciosa catarata, tenemos otro encuentro. !!Es otro simpático reno de Svalbard!!. Cuando Noruega asumió la soberanía de estas islas en 1925, esta especie estaba en terrible peligro de extinción por su caza. Hoy por hoy, con su protección, parece ser que hay ya más de 10.000, y por eso podemos observarlos.


Éste, solitario y apenas a unos metros de nosotros. !!Le hemos sorprendido detrás de una roca!! Quizás asustado por nuestra presencia comienza a correr y saltar. Su "baile" resulta realmente gracioso, una mezcla de los saltos del canguro australiano y el andar de un cuadrúpedo caballeroso.

Definitivamente cada día tenemos más claro que somos grandes apasionados del turismo de naturaleza y fauna. Este pequeño encuentro ha sido el !!gran descubrimiento!! de la aventura, al menos de momento. El día ha sido completo, así que toca regresar al barco. Una cena caliente y nuestro pequeño diario de bitácora, que en esta ocasión tendremos que publicar a nuestro regreso al no tener cobertura, nos espera. Los renos enanos de Islas Svalbard ya forman parte de nuestra botellita de recuerdos… esa que no para de crecer con cada travesía.


Paula e Isaac, desde Svalbard (Ártico Noruego)

Video: Expedición Ártica II: El misterio de los renos enanos de Svalbard. (Julio 2020).

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